Estamos hablando de 25 años atrás, pero con la reciente clasificación del Barcelona y el Athletic a la final de la Copa del Rey, aquel duelo de 1984 cobra vida nuevamente. Los vascos ganaron 1-0, pero ese no sería el principal factor de la final, sino la trifulca que se desató por un enloquecido Diego Maradona.
Claro, Maradona se veía las caras con los compañeros de aquel animal del fútbol, Andoni Goicoetxea, el cual le fracturó el tobillo con una evidente mala intención. Sumado a esto y la derrota, Maradona estalló erróneamente cuando Sola saltó a festejar en el final del partido.
Curiosamente esta final tiene al mejor argentino que haya nacido después de Maradona, Lionel Messi, aunque claro, “La pulga” no evidencia el carácter sanguíneo de Diego. Pese a los 25 años, creo que internamente esa final de 1984 volverá a la mente de los 22 jugadores que salgan al campo el próximo 13 de mayo.
