
Tras el partido de los cuartos de final de ida, en donde los turcos ganaron por 2-1, el Chelsea debía mostrar sus armas y avanzar a las Semifinales de la Champions. Con un plantel de mayor jerarquía, el conjunto inglés comenzaba el cotejo, teniendo en cuenta que debía marcar un gol.
Ese tanto que le propinara el pasaje, no tardó en llegar. Fue Michael Ballack, a los 4 minutos, quién con un cabezazo adelantaba al Chelsea. El Fenerbahce sorprendido, por la escasez de tiempo que logró mantener el marcador en ventaja, intentó reaccionar mediante sus posibilidades.
Los minutos pasaban y la llama se extinguía para la escuadra visitante. Pero de a poco fue metiendo en su propia portería al Chelsea. Zico, técnico de la visita, realizó modificaciones ofensivas, buscando conseguir la posibilidad histórica de meterse en las semifinales.
Los hinchas del Chelsea sufrían, porque la victoria no era segura, y eran testigos de cómo el conjunto turco se había instalado en el campo del Chelsea. Pero está la diferencia que siempre surge y a la que me he remitido al principio de la nota. Un plantel superior, con individualidades de mayor jerarquía, siempre consigue un plus extra.
Fue entonces, Frank Lampard encargado de sentenciar la llave con el segundo gol para los locales. Ahí terminaron las ilusiones heroicas del Fenerbahce, y renacieron las esperanzas del público en Stamford Bridge.
Vía: espn