
Hasta aquí era la peor campaña de un campeón de la F1 en su posterior temporada a la obtención del Mundial. Las clasificaciones habían demostrado que los McLaren tenían el mejor ritmo que se les había visto en toda la presente temporada y Lewis Hamilton lo demostró quedándose con la victoria en el trazado de Hungaroring.
Mala fortuna para Fernando Alonso, porque esta vez nada se le puede reprochar al piloto asturiano. Al equipo Renault se le puede reprochar todo, hasta la inconsciencia de dejar salir a pista un coche con la tuerca floja, que le valió el castigo de la exclusión en el próximo GP de Europa.
Realmente la inoperancia de Renault merece que Alonso no esté más en el equipo. No importa si se va a Ferrari u otra escudería, pero en la escuadra gala no puede continuar más si busca obtener algún campeonato más.


