
Lo que le ha costado al Real Madrid volver a codearse con los más destacados del baloncesto europeo en los últimos 15 años, es increíble que una institución histórica como ésta haya estado lejos de las finales de la Euroliga. Pero ayer en el Caja Mágica rompió con los años de sin sabores y amarguras.
Y fue con el mismo equipo que muchas veces se lo criticó por su falta de compromiso colectivo, de trabajo en conjunto, pues esta serie ante el Power Electronics Valencia la ganó la plantilla en su plenitud dando lo mejor y mucho más que juego, dejó el corazón en el terreno.



