
El equipo conducido por Frank Rijkaard (tal vez hasta dentro de unas horas) cayó por 0-1 en Old Trafford, ante el Manchester United. Un golazo a los 13’ de Scholes, le dio la ventaja necesaria a los “diablos rojos” para viajar a Moscú y disputar la final de la Champions League.
De arranque se produjo una jugada que no deja dudas, es un claro penal a Lionel Messi, no sancionado por el árbitro Herbert Fandel, quién demoró una eternidad para pitar la falta, pero fuera del área. No me caben dudas que la infracción es sobre la línea del cuadro mayor, lo cual implica penal. Pero ya está, no se sancionó y no es excusa para tapar el bajo rendimiento del Barça, pero si cabe destacarlo porque el trámite del encuentro hubiera tomado otro rumbo.
El Barça, dependía de lo que organizara Messi, pero este estaba muy solo, la camiseta número 9 flameaba dentro del campo, porque de Samuel Eto’o ni noticias, tal vez deberían fijarse si no se les olvido sacarlo del vestuario. Uno de los partidos más flojo desde que el camerunés viste la casaca azulgrana, encima justo cuando circula el rumor de su alejamiento del club.
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