Una de las mejores tenistas de la historia, la estadounidense nacida en Yugoslavia, Mónica Seles, tuvo que pasar en su vida por un momento dramático y que es recordado como uno de los más espantosos en el deporte mundial.
En el Abierto de Hamburgo de 1993, Seles estaba jugando su partido ante la búlgara Magdalena Maleeva cuando recibió la agresión de Günther Parche, un alemán de 38 años que la acuchilló por la espalda. El psicópata se declaró fanático de Steffi Graf, a quién Mónica Seles le había arrebatado el número uno del ranking mundial.
Por fortuna la herida no fue tan profunda y de gravedad, pero el daño psicológico caló hondo en la tenista que permaneció fuera de las canchas durante 27 meses. Seles se había coronado como la número uno más joven del planeta con 17 años en 1991 y lideró la clasificación por 178 semanas.
