Si había alguien en quien estaban depositadas las ilusiones de medalla, él mismo se encargó de trasformar la ilusión en realidad. Sergio Sánchez, en 3000 metros, le sirvió la tercera medalla a España en el Mundial de Atletismo en Doha.
El trabajo de la presea plateada fue de menor a mayor, pues Sánchez no salió a atacar y se reservó dentro del grupo que componían los candidatos a la dorada. Su tranquilidad, determinación y sobre todo resistencia le fueron dando el premio al esfuerzo marcado.
