
Rafael Nadal volvió a demostrar que sigue siendo el mejor tenista del mundo, pese a que los números indicarán lo contrario el próximo lunes, cuando quien ocupe el primer casillero del ranking ATP sea nada menos que Novak Djokovic. No quiero ser injusto con el serbio y sobre todo con su excelente regularidad en este 2011, pero no sé si podrá soportar la presión de tener a un Nadal detrás y que cada día juega mejor.
Una buena posibilidad de corroborarlo será nada menos que en la final del Grand Slam de Wimbledon, donde ambos tenistas se medirán tú a tú en la Pista Central del All England Tennis Club. Nadal viene de dejar en el camino al ídolo local, Andy Murray, al cual se le resiste un grande y ya comienza a ser patológica esta situación para el escocés y también para el tenis británico, ya que lleva 73 años sin un representante en la final (Henry ‘Bunny’ Austin, 1938) y 75 sin un local campeón de Wimbledon (Fred Perry, 1936).



El serbio ha sido el que mejor ha jugado al tenis a lo largo de estas semanas en Indian Wells y la prueba de ello es el título que le ha ganado a Rafa Nadal. Novak Djokovic impuso su tenis agresivo y solvente para volver a conquistar el primer Masters del año.



