
Es cierto que el Real Madrid se queda afuera en los octavos de final de la Champions League por cuarto año consecutivo, pero esta no será una más.
La paliza que recibió el equipo de Juande en Anfield ante el Liverpool, cayendo 4-0, es algo que no se borrará fácilmente de la retina de los aficionados merengues.
No por el resultado, ya que un 4-0 no era esperado, pero tampoco es extremadamente escandaloso, pero sí porque el marcador pudo ser histórico de no estar Iker Casillas en la portería del Madrid. El Liverpool le entró como agua por los dedos a la defensa del Madrid y las situaciones de peligro se repitieron constantemente.








