
Esta vez el tiro del final no fue acertado por el conjunto ruso, el cual cayó en la final de la Euroliga ante el Panathinaikos por 73-71.
Los griegos fueron comandados por Spanoulis y Fotsis, sobre todo en el primer tiempo donde encontraron una diferencia abultada, que les permitió ganar el juego sobre el final.
El CSKA arremetió sobre el final, pero la defensa griega pudo aguantar. Sin embargo, si el último lanzamiento ejecutado por Ramunas Siskauskas hubiese entrado, estaríamos hablando nuevamente de la aparición de este jugador para desequilibrar un juego a favor del equipo ruso.

Dos años sin perder como local y cuando debes afrontar un juego decisivo para meterte en los cuartos de final de la Euroliga no lo haces, denota un claro problema para afrontar situaciones cruciales en la plantilla.
Si hablamos de triunfos que marcan para qué objetivos apunta un equipo, el obtenido por el Regal Barcelona ante el Panathinaikos en Atenas 78-87, es uno de ellos.