La bronca de vernos superados en un deporte, puede hacernos descargar tal euforia de alguna u otra forma. Por suerte, a este tío se le dio por descargarse de una forma risueña para todos, menos para su rival.
El chaval venía perdiendo 10-0 en un partido de ping-pong y cuando logró marcar su único tanto, lo festejó como si hubiese ganado la final del mundo.
A puro baile y con una coreografía poco ortodoxa, termina celebrando en las narices de su rival, demostrando que se sacó la bronca por no poder ganar. ¿Qué harías si te toca un rival así?
