
Parece que el conjunto conducido por Pep Guardiola, necesita de un cachetazo fuerte por temporada, para poder encaminar su camino a la gloria. La caída por 1-2 ante el Rubin Kazan ha sido un golpe duro, sobre todo por haber sido en el mítico Camp Nou y ante un equipo no tan conocido en lo previo para los aficionados.
La primera bofetada potente había sido al inicio de la Liga pasada, cuando cayó con el Numancia y sembró un manto de dudas acerca de la capacidad de Guardiola como entrenador, algo que luego se despejó ganando el triplete. Pues, esta nueva derrota parece ser algo similar, sobre todo porque aún hay tiempo de obtener el primer lugar en el grupo pero, ha sido un llamado de atención.
No creo que haya nerviosismo en el cuerpo técnico culé, sobre todo porque el Barça mereció ampliamente vencer y no logró derrotar en más de una ocasión a la portería del Rubin. Los rusos llegaron dos veces y marcaron en ambas, algo que no pudo hacer el conjunto de Pep tras generar cantidades de ocasiones peligrosas y estrellar un par de remates en los postes.






