
Muchas veces se producen gritos racistas en diversas instituciones durante una contienda deportiva y en forma general cuando son de aficionados locales, se dejan pasar por alto.
Pues, el Fraikin Granollers ha dado una muestra de lealtad y compromiso para hacer del balonmano un juego más limpio y en contra del racismo. El club suspendió a Joan Requena y Sánchez, aficionado del Granollers, el cual realizó insultos y actitudes despectivas proferidos y mostrados hacía un técnico del BM Ciudad Real.

