
Cero autocríticas para el planteo mediocre de José Mourinho en el Santiago Bernabéu y nuevamente en el Camp Nou. Lo mismo para una plantilla que se entregó sin dar batalla; y tal vez la lluvia nos le ha dado ganas de jugar por miedo a despeinarse o ensuciar su pulcra vestimenta blanca.
Es cierto que el FC Barcelona es el mejor equipo de todos los tiempos y tiene la capacidad de eclipsar a figuras como Cristiano Ronaldo, Kaká, Di María y demás, pero una cosa es ser superados por el rival y otra distinta jugar sin alma ni amor por la camiseta. Solamente Iker Casillas se mostró ansioso y con ganas de jugar y ganar este partido, el resto pareció por momentos sin alma.





