
La mejor tenista francesa de la época moderna, Amelie Mauresmo, puso punto final a una carrera más que exitosa dentro del circuito de la WTA. Pues, la raqueta gala fue número uno y ganó 25 torneos incluidos el Abierto de Australia, de Wimbledon y la medalla plateada en Atenas 2006.
No caben dudas que el estilo de juego versátil que tenía Mauresmo la llevó a ser la número uno y mantenerse dentro de la elite mundial hasta los 30 años, edad en la que decidió tomar ésta decisión. Es cierto que es joven para abandonar la práctica del tenis, pero cuando la motivación escasea, ya no hay vuelta atrás.
Los deportistas pueden sufrir lesiones y reponerse, tener un bajo nivel y recuperarse, pero jamás volver a encontrar una motivación perdida, porque cuando se llega a dicho punto la mente marca el final de un ciclo.
No pudo evitar las lágrimas Mauresmo y creo que tampoco lo harán sus aficionados franceses, ya que la tierra gala deberá trabajar mucho para poder sacar una tenista de la talla de Amelie.