
Lo del serbio en la final de Masters 1000 de Madrid ha sido excepcional, ha jugado de manera brillante. No ha tenido fisuras en su tenis, algo fundamental si se pretende derrotar a Rafa Nadal.
La previa indicaba que sería más justo o mucho más equilibrado el pleito entre ambos, pero Novak Djokovic lo hizo, imprimió potencia y velocidad máxima en su juego para no dejarse sorprender por el balear, a quien le costó responder y salir de la agresividad del serbio.
Cuando Rafa asomó y pudo tomar sus mejores golpes otra vez Novak se hizo presente y dejó sin opciones de reacción a Nadal que ya no sabía cómo detener a la máquina serbia.
Djokovic no deja de sorprender, en realidad ya no es sorpresa para nadie. Pues desde hace tiempo que viene abriéndose camino y ahora pretende quedarse con el mejor lugar del mundo. Dentro de algunas semanas tendrá esa oportunidad, veremos si confirma otra vez su potencial en tierra batida en una hipotética final en Roma ante Rafa.