
Como han cambiado las cosas en la vida de Roger Federer. De aquellas lágrimas en Melbourne, pasamos a esta alegría desbordante de Wimbledon, por haber alcanzado su séptima final de forma consecutiva.
El helvético se deshizo del alemán Tommy Haas por 7-6 (3), 7-5 y 6-3, en un juego que tuvo un buen tenis por cada bando, pero que volvió a recordar la solvencia de aquel Federer número uno del mundo.
Doble satisfacción tendrá Federer si gana la final de Wimbledon. Por un lado será transformará en el hombre que mayor cantidad de Grand Slam ha ganado con 15 torneos y por otra parte, podrá alcanzar nuevamente el número uno del ranking mundial.