
Hasta aquí en lo que se llevaba disputado del 2008, Roger Federer no había tenido demasiadas alegrías y si varias tristezas. El suizo demostró que no está vencido y que dará pelea por recuperar el número uno que perdió a manos de Rafa Nadal.
El helvético se adjudicó su quinto US Open de forma consecutiva, tras derrotar en la final al británico Andy Murray por 6-2, 7-5 y 6-2. Federer conquistó su 13º título de Gran Slam, quedando a uno solo del récord que ostenta el legendario Pete Sampras.
El de Basilea tuvo un arranque demoledor, saltó decidido a ganar el certamen y a no dejar que Murray pudiera obtener alguna chance de complicarle el juego. El segundo set fue donde más creció el británico o tal vez donde Federer reguló su ritmo, ya que en el tercero el número 2 del mundo volvió a ganar con claridad.
Los que lo rodean, dicen que Federer ha cambiado notablemente desde que perdió el número uno, que disfruta del juego y hasta se interesa por otros resultados, cosa que antes no pasaba. La alegría lo desbordó ayer al suizo y es que ha podido salvar un año que fue el peor desde que llegó al número uno en 2003.

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