
No se trata de hacer leña del árbol caído, sino de manifestar el sentimiento que posee la afición de Argentina en general. La catastrófica caída del seleccionado local ante España en la final de la Copa Davis, ha dejado mucha tela por cortar.
Uno de los problemas que terminó de salir a la luz es la soberbia que caracteriza a David Nalbandian. Primeramente el tenista argentino era el jugador que más dinero obtenía hasta la llegada de Juan Martín del Potro al top ten, algo que trajo problemas para el cordobés.
En segundo lugar, el traspaso de la sede a Mar del Plata y no a Córdoba donde quería Nalbandian fue un segundo punto de conflicto y finalmente el no presentarse a la conferencia de prensa tras perder el dobles. Todas acciones que denotan el individualismo de una persona acostumbrada a un deporte individual, pero que ha dejado demasiado evidenciada su mala predisposición para participar en un grupo.
Luego de un par de horas rompió el silencio, intentando volver a ganarse el corazón de los aficionados argentinos, algo que seguramente renacerá con una nueva edición del certamen.
Lo concreto es que nadie lo dice abiertamente en los medios, pero todos piensan que Argentina perdió la Davis porque España fue superior, porque no supieron adaptarse a la superficie creada para el estilo de Nalbandian y porque la soberbia de éste con sus compañeros rompió una relación que es necesaria para obtener logros.