
Un capítulo más ha escrito Rafael Nadal en la historia del tenis mundial y otra batalla fenomenal hemos visto sobre el piso de Melbourne. Me pasa que cada vez que veo un juego entre Nadal y Roger Federer pienso que ha sido el mejor de toda mi vida y ello se supera con cada final que juegan ambos tenistas.
Las más de cuatro horas que se disputaron en la Rod Laver Arena y que dejaron la victoria y primera consagración en el Australian Open para el español, fueron de un tenis formidable. Con parciales de 7-5, 3-6, 7-6 (7-3), 3-6 y 6-2 el de Manacor volvió a derrotar al suizo, a quién parece tener alquilado para estos partidos.

Federer no pudo emular el récord de Pete Sampras con 14 Grand Slam y todo por causa de un fuera de serie como Rafa.

Si Federer no llega a los 14 Grand Slam, no es porque su juego sea peor que antes, sino porque Rafa está en un nivel fuera de serie y se ha trasformado en una serie de estigma para el de Basilea.

Pienso que cuando se ven las caras, Nadal ya sabe que va a ganar el juego y Federer que tiene muchas probabilidades de perder. Pues, es claramente una situación psicológica y me parece que las lagrimas del suizo en la entrega de premios han dejado una clara sensación de impotencia.

En resumen, debo decir que estamos ante dos grandes de la historia y que en esta clase de juegos daría gusto que en el tenis existiera el empate.
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wilfrido