
El número uno del mundo, Rafael Nadal, saltaba al campo de juego intentado defender esa chapa de ser el mejor del mundo en el US Open. En frente, tenía al alemán proveniente de la fase clasificatoria y número 136 del ranking ATP, Bjorn Phau.
La victoria para el manacorí fue en set corridos, pero con parciales ajustados en el primero y el último, 7-6 (7-4), 6-3 y 7-6 (7-4). El juego comenzaba con una paridad total, produciéndose un cambio de golpes entre los dos tenistas, donde no se notaba la diferencia que marca el ranking entre ambos.
Nadal se mostraba algo fastidioso, como es costumbre cada vez que inicia su camino en un torneo y no encuentra rápidamente su tenis. Pero el panorama se complicó aún más, cuando el balear solicitó asistencia médica en el segundo set.
El doctor presente en la pista, aplicó un desinfectante y una gasa, para que Rafa pueda volver de forma inmediata al partido. Allí no tuvo problemas y se despachó con holgura ganando el segundo juego.
Pero Phau resurgiría en el tercer set, para forzar nuevamente un tie-break, allí prevalecería otra vez el número uno del mundo y se terminaría el juego. Nadal deberá enfrentar en la siguiente fase, al vencedor del duelo entre Olivier Rochus y Ryler De Heart.
Tal vez los nervios de defender el número uno, le hayan jugado una mala pasada al español y por ello tuvo que trabajar tanto el partido, pero lo más preocupante pasa por su estado físico. Es decir, si en el primer juego de un torneo tan largo como los Grand Slam, se vio obligado a pedir asistencia, algo no está bien y puede costar caro.
Pingback: La legión española avanza en el US Open