
¿Quién dijo que Del Potro no le había ganado a nadie? Pues, en tan solo un par de horas, Juan Martín del Potro se despachó con extrema facilidad ante Rafael Nadal y hace instantes destronó al mejor de todos los tiempos, Roger Federer en la final del US Open por (3-6, 7-6(5), 4-6, 7-6(4) y 6-2).
Maravilloso, épico, gigante, se acaban los adjetivos para describir la gran final que jugó el argentino y que le impidió a Roger obtener su sexto Abierto de los Estados Unidos y transformarse en el primer hombre que lo lograra desde la era abierta en el tenis.
Del Potro comenzó con los nervios lógicos de ser un debutante en una final de Grand Slam y le costó el primer set. Ya en el segundo pudimos ver como la mano del tandilense se iba soltando y las bolas salían cada vez con mayor fuerza, cosa que al suizo le molestaba mucho y por ello perdió el segundo parcial.
El tercero lo mostró mejor a Del Potro pero, como fue costumbre a lo largo de todo el partido, cometió errores para cerrar los puntos decisivos y así se le escapó. Federer entraba al cuarto set como favorito pero, la garra de la “Torre de Tandil” salió a flote y sus golpes nuevamente fueron intratables y nos íbamos al quinto set, el público estalla en el Arthur Ashe…
El último juego era toda una incógnita. ¿Podría Del Potro no cometer aquellos errores que le propinaron perder el primer y tercer set? ¿Federer tenía resto o comenzaría a ser el Roger vulnerable de los últimos tiempos?
Desde el inicio del último capítulo se evidenció que Del Potro estaba mejor cuando consumo rápidamente un quiebre. Había que tener paciencia y mantener el servicio para el argentino pero, éste no se conformó y decidió ganar quebrando nuevamente.
Roger muy protestón

Me llamó la atención ver cierta conducta desquiciada de Roger Federer con el juez de silla, protestando algunos puntos y recordándonos al Federer de su inicio, aquel muchacho rebelde que seguramente lleva dentro aún…
¡Del Potro les cerró la boca a todos!

Para quienes lo discutían, Juan Martín del Potro demostró que tiene pasta para ser el número uno y que irá en busca de ello. Para quienes lo catalogaron como un simple proyecto, ha demostrado que es una realidad muy gigante y para quienes le atribuyen gran parte del fracaso en la Copa Davis ante España, les mandó un mensaje que tienen con qué ilusionarse para volver a jugar una final.